Este tipo de estos aditivos son más de 100 , de los cuales 6 son derivados del glutamato sódico y comienzan por E-26_.
Aunque por ley deben
figurar en la composición de ingredientes, a menudo “para leerlo es necesario microscopio electrónico o un intérprete de siglas”.
Por el contrario los alimentos que
no los llevan, lo especifican claramente y a gran tamaño.
Teniendo en cuenta sus propiedades, podríamos preguntarnos:
¿Son potenciadores de sabor o sustancias
adictivas artificiales?.
¿Son perjudiciales para la salud o son inocuos?.
Si hablamos del glutamato, su mecanismo de acción parece ser
que actúa tanto a nivel del SN. periférico a través de las papilas gustativas, como en el SNC. a nivel bioquimico sobre las sinapsis, siendo uno de los principales neurotransmisores excitadores y precursor del Gaba, lo que se traduce en la eliminación de la sensación de saciedad y avidez para seguir ingiriéndolo, esto lo que en el idioma español se denomina adicción.
Recordemos aquel anuncio de tv. sobre un snack de patatas que se basaba en no poder de dejar de comerlas, tras probar la primera.
Por lo demás no se trataría de algo novedoso, ya los fabricantes de tabaco, hace años incorporaban sustancias adictivas artificiales para provocar un mayor consumo y un incremento de sus ventas, hasta que se prohibieron en gran medida.
En España se han incorporado con gran entusiasmo por parte de algunos fabricantes, por ejemplo en las aceitunas de mesa, donde ya no se libra de ellos, casi ninguna marca. También en algunos embutidos y hasta en morcillas. Alimentos ya de por si “potentes de sabor”, lo que parece indicar que no se trata tanto de aumentar su potencia, como de enganchar a su consumo.
Respecto a su efectos sobre la salud existen dos concepciones: una, la de quienes afirman que solo origina patologías agudas y en personas susceptibles, y otra: los que indican que pueden ser también crónicas y de mayor gravedad si persiste su consumo elevado, lo que parece más razonable.
Entre las agudas están patologías neurológicas, metabólicas y cardiovasculares lo que se ha denominado síndrome del comedor de restaurante chino, están vómitos, diarreas, mareos, cefaleas y hasta convulsiones, y entre las crónicas: enfermedades neuroinmunologias como el de Ella dúcheme, disrupción hormonales y hasta acanmncer, etc. glaucoma
Apoyando estas ultimas, estan los estudios de ensayos con animales los de Tresguerres catedratico de Farmacologia de la auniveridad complutenese , y los Tokio que lo relacionan con cataras y ceguera
No se hace fácil encontrar hoy en día, estudios objetivos y sobre todo a largo plazo, dado el conflicto de intereses evidente.
Pero el sentido común nos dice que es mejor ser prudentes y elegir con racionalidad los alimentos, “aunque para ello haya que ir equipado con un microscopio electrónico a la compra del super”... Y así de paso, también se puede descubrir al otro ingrediente “en paradero desconocido”: el aceite de palma.


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