Exponemos aquí el artículo que hemos publicado esta semana en el periódico
Hispanidad, con la esperanza que
induzca a la reflexión sobre uno de los grandes dramas de nuestro
tiempo.
https://www.hispanidad.com/opinion/y-tu-metodo-aborto-prefieres_12067700_102.html
Esta es la pregunta que formulaba el congresista norteamericano Brandon Gill a otra miembro del congreso Jessica Waters, defensora
del aborto, y lo hacía describiendo detalladamente los métodos que se
utilizan, cada uno si cabe, más cruel y abominable que otro. El video
está publicado en redes.
Y todos ellos, recordemos, están ejecutados por “médicos”, lo que
confirma que en todas las profesiones hay personas ignominiosas.
Pero la pregunta destapa una realidad sobrecogedora: la crueldad del
crimen del aborto, cuya trascendencia como nos señalan los maestros, es
mayor de lo que parece.
“Lo más grave, desde el punto de vista moral, que ha acontecido en el siglo XX, es
la aceptación social del aborto provocado”. *Julián Marías.
“El aborto mata la paz del mundo. Es el peor enemigo de la paz,
porque si una madre es capaz de destruir a su propio hijo. ¿Qué me
impide matarte? ¿Qué te impide matarme? *Teresa de Calcuta.
El objetivo del congresista que formulaba la pregunta, parece claro
que era convencer del respeto a la vida del no nacido, aportando datos
de la realidad, pero resultó tarea inútil pues una característica de
nuestro tiempo es la desvalorización de la Verdad.
Para la sociedad
de masas, como decía Gustave Lebon: la Verdad y la razón, carecen de
valor, y son sustituidas por la sugestión, la conveniencia o
simplemente la comodidad.
Y esto es quizás más visible en España, el país del mundo con mayor
consumo de tranquilizantes y antidepresivos, así como uno de los que
lidera el consumo de drogas (cannabis y cocaína).
Podríamos decir que
en términos generales, estamos en una sociedad narcotizada que ni exige
ni asume responsabilidades, y por ello fácilmente manipulable por
personajes sin escrúpulos o personalidades psicopáticas (ahora también
denominadas narcisistas), y esto ya sea a nivel político, laboral o
familiar.
Hoy más que nunca, se hace evidente que todo lo que rodea a la Ley
del aborto, está basado en la mentira y la manipulación ideológica.
Referente
a la Medicina, los princípios más claros y contundentes del Juramento
Hipocrático -que supuestamente todo médico debe acatar-, son los puntos
donde se incide en que el médico nunca debe procurar el aborto o quitar
la vida del paciente, sin embargo hoy en día, impúdicamente se han
“actualizado” específicamente estos dos principios, sustituyéndolos
cínicamente por otros antagónicos expresados con palabras políticamente
correctas.
Por otro lado, cuando se aprobó la Ley del aborto, justificando su
necesidad por supuestas situaciones extremas de la mujer,
estadísticamente ínfimas, las personas más clarividentes ya nos
predecían que detrás de aquella aprobación inicial vendrían otras hasta
conseguir el aborto prácticamente sin límites.
Y asimismo que también
llegarían otras leyes -disfrazadas de piedad- para la eliminación de
ancianos, enfermos crónicos y depresivos, niños especialmente
vulnerables, etc.
Hoy vemos que ya son realidad todas esas predicciones, con leyes de eutanasia, suicidio asistido, etc., e incluso se quieren establecer como derecho constitucional.
Han conseguido la eliminación eugenésica casi absoluta de niños con
síndrome de Down, y es posible que pronto consigan también la de una
mayoría de población vulnerable: ancianos dependientes, niños con
enfermedades congénitas, enfermos mentales y crónicos, etc.
Todo ello mientras la sociedad duerme anestesiada con los somas que refería Aldous Huxley, en este caso: sexo y consumismo sin límites y humanización de las mascotas.
Pero para quienes no les es indiferente esta realidad, especialmente
para los cristianos, significa un reto y un compromiso, pues sabemos
que no acaba aquí la película porque se nos ha dicho el final, por
ello asumimos que hay que luchar cuanto sea posible y a menudo
contracorriente, sabiendo que existe una mayoría social y una parte de
la juventud que permanece adocenada adoptando los mantras de la sociedad
de masas, pero también existe otra parte social y de la juventud, que
ha vuelto a los valores eternos de Verdad, la que trajo Aquel que vino
hace más de dos mil años.
Y es que como decía Marañón, basta que una parte de la juventud asuma estos valores trascendentes, para que se salve el mundo.
“Ciego será quien no vea que el ideal de la etapa futura de
nuestra civilización será un simple retorno de los valores eternos y,
por ser eternos, antiguos y modernos: a la supremacía del deber sobre el
derecho; a la revalorización del dolor como energía creadora; al desdén
por la excesiva fruición de los sentidos; al culto del alma sobre el
cuerpo; en suma, por una u otra vía, a la vuelta hacia Dios” .
*Gregorio Marañón
Mientras tanto, hoy como ayer y como siempre mientras Dios quiera -aunque arrecie el viento en contra- , seguiremos aunando nuestras fuerzas junto a aquellos que empujan el carro universal de la Dignidad.
Juan F. Jiménez Borreguero
Médico de familia
Cofundador de “Médicos por la vida”.
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