lunes, 12 de febrero de 2024

La Medicina en la Universidad

 

G. Marañón durante una clase en la universidad

El maestro separado de sus discípulos por la escalera, que es la del saber.
Próximo a él, el agua en transparente jarra, como símbolo de claridad y de vida.
Es posible que el maestro no fuera ajeno al simbolismo de esta escena.

“Vale más la claridad que cabe en el hueco de la mano, que un río de turbia erudición no criticada”. 

"Yo amo sí, profundamente a la Universidad; porque nada me colma de alegría  y de paz como ese acto transido de divina humildad que es la enseñanza.
Y esta enseñanza mía, que quisiera exhibir ante vosotros, no ha sido 
la profesional y protocolaria de ir a la cátedra a recitar mi lección.    

Sino la de procurar que cada palabra pronunciada o escrita y que cada gesto mío,
en cada uno de mis días, estuviesen impregnados de las dos razones inequívocas del enseñar; es decir:
 del sentido de la responsabilidad y del anhelo de la claridad

                                                     Gregorio Marañón


Si lo analizamos con detenimiento, constatamos que la vocación médica suele llevar inherente, de manera más o menos manifiesta, una vocación docente.
Ya sea de forma directa: en tareas de formación de estudiantes y médicos residentes o en comunión con otros compañeros.
O de forma indirecta: con múltiples formas de expresión como: divulgación de conocimientos médicos para que lleguen al resto de la profesión, es el caso de revistas y blogs, muchos de los cuales contienen actualizaciones y aportaciones clínicas y humanistas muy valiosas, a veces inéditas o traducción de estudios recientes, también mediante resúmenes o actualización de lo más sustancioso publicado en el ámbito médico, etc.
Y asimismo por la publicación de experiencias vivenciales y testimoniales en el ejercicio profesional, que poseen un gran valor didáctico al favorecer el aprendizaje por mimetismo.

Pero todos tienen en común dos elementos:

1-   un afán divulgador de la ciencia médica, que en sí misma es singular por ser siempre inexacta y por ello en continua revisión y crecimiento;

2-   un fin de trascendencia casi siempre involuntario e inconsciente.

Y es que como decíamos: esta vocación docente en los médicos es puramente instintiva o espontanea, como las plantas que surgen de forma natural entre los huecos de las piedras, pudiendo manifestarse de múltiples formas y extemporáneas.

    Tan unida está la Universidad a la Medicina que muchos hospitales llevan como segundo nombre complementario la palabra “universitario” dotándose con ello del prestigio de la enseñanza y de la dignidad y confianza de la Medicina universal.
      A igual que muchas Facultades de Medicina se presentan asociadas a hospitales, en perfecta y fecunda simbiosis.

Quisiera que fuera un acicate más en el ánimo de los médicos jóvenes, y, sobre todo, de los que están por las zonas rurales, para interesarles en el estudio de la patologia nacional, todavia atrasada la patología nacional, todavía atrasada.  

Todos tenemos que trabajar, sin ligerezas pero con prisa, para dejar a los que nos sucedan nuestra tarea terminada y, por añadidura, todo lo que podamos de lo que nuestros abuelos dejaron por hacer”.

*Gregorio Marañón

 

2 comentarios:

  1. «Tan unida está la Universidad a la Medicina que muchos hospitales llevan como segundo nombre complementario la palabra “universitario”...»

    Este aserto, amigo Juan, sería un buen epígrafe para este interesante artículo.

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