miércoles, 11 de marzo de 2026

Paseo en trajinera por Xochimilco, la "Venecia natural" de México

 


     Naturaleza, tradición, paz, armonía, alegría, pureza, comunión, belleza, vida… 
    Todos estos nombres podrían servir para expresar lo que se siente en ese trocito de paraíso que es Xochimilco, donde se aúnan arte, naturaleza y tradición. Y que forma parte de la idiosincrasia mexicana.

    Xochimilco posee una red de canales de nada menos 180 km. de vías navegables, en parte, tierra ganada a los lagos que desde tiempos ancestrales constituían y circunscribían la ciudad de México (ya se sabe por la canción que “Guadalajara está en un llano y México en una... ”).

    Los terrenos o islas llamadas “chinampas” están básicamente construidas sobre el lecho del lago utilizando troncos, ramas, lodo y vegetación desde la época prehispánica y son extraordinariamente fértiles, cultivándose desde siempre flores y todo cuanto da la huerta.

    Cada embarcación “trajinera” es un una obra artesanal que -como altar-, se viste con los colores vitales de las flores y multitud de motivos decorativos que resaltan la belleza de la naturaleza.
   Así como también con las palabras que solo se dicen de cerca porque que nacen del corazón, pues se trata del lenguaje del amor.
   Todo ello es característico de la cultura e idiosincrasia mexicana.

    Lo llaman la "Venecia de México" pero es más que eso, por encima de todo es un "trosito de paraíso hecho -para y por- uso y disfrute del pueblo llano. 
     No hay un mexicano desde tiempos inmemoriales, que no haya vivido la experiencia de sumergirse allí en trajinera alrededor de una mesa entre comidas de tacos, frijoles, tamales, música de mariachis por cualquier motivo celebracional que sirva para aunar familias o amigos.

    No por casualidad fue en Xochimilco, donde primero se fusionó el espíritu idealista de los españoles que llegaban anunciando al Dios verdadero,  y aquellos que lo esperaban ávidamente desde hacía siglos, hermanando su cultura y religión.

    Ambos pueblos tenían en común la valoración de la dignidad humana y el sentido trascendente y religioso de la vida.

 

   " Humanismo es la flor de la humanidad, y la civilización en nada se mide como en el amor a las flores"
Gregorio Marañón